CONTEMPLARE EL ROSTRO DE LOS SANTOS

Qué asombro que varios de nuestros amigos del movimiento estén en proceso de beatificación, empezando por Don Giussani seguido por Enzo Piccinni, Andrea Aziani, Marcos Pou, Marco Gallo y Maria Novella Scardovi.

Mi primera reacción es el agradecimiento por el carisma y por la gracia del bautismo, de la vida nueva que Cristo nos dona al hacernos suyos, hijos en el Hijo. La exuberancia de vida nueva que se manifiesta en la vida de este pueblo que es la Iglesia, para gloria de Dios y bien de todos los hombres se manifiesta en la vida de estos amigos nuestros.

Dice Giussani, en la introducción al libro de Cyril Martindale “Los santos”: “La santidad es la sustancia de la vida cristiana”. “El aspecto más inmediato de este espectáculo es la unidad de conciencia resultante. Vivir el misterio de la comunión con Dios en Cristo nos enseña a ver las cosas a través de un valor único, gracias al cual todos los juicios y decisiones tienen su origen en una única medida”. Esto se reconoce en la vida de estos amigos nuestros, amigos mayores, queridos amigos que, estoy seguro, interceden por todos nosotros. Se nos muestran como personalidades completas, unificadas, alegres, laboriosas, generosas; personalidades que nacen y brotan del encuentro con Cristo en esta compañía que es su Iglesia y que nos “reconstruye” haciéndonos capaces de amarnos con ternura y amar a los demás hasta el sacrificio.

A la par, recuerdo a quienes compartieron con nosotros un tramo del camino y que ya han muerto: Bruno Gelati, Tony Micalco, Padre Mario Simancas, Andresito García González y tantos otros que, en cada comunidad, seguramente, fueron compañeros de camino y ahora, como dice el librito del Angelus: “Ellos están en la dulce casa para la que nace el hombre, a la que estamos llamados”.

En la liturgia de las horas rezamos: “Contemplaré el rostro de los santos para encontrar descanso en sus palabras”. El testimonio de estos amigos nuestros es para nosotros un descanso, porque nos permiten reconocer Aquel a quien pertenecemos, que es el objeto del anhelo de nuestro corazón: Cristo. ¡Que aprendamos de ellos la mirada y el afecto a Cristo y a los hermanos!: ¡a todos, todos, todos, como solía decir el Papa Francisco!

Enzo Piccinini nació en Scandiano (RE) el 5 de junio de 1951. En 1970 concluyó sus estudios clásicos en el Liceo “Rinaldini” de Ancona y se inscribió en Medicina en la Universidad de Modena, donde participó en los inicios universitarios de Comunión y Liberación. Desde 1972 impulsó una intensa actividad social en su barrio. En 1973 se casó y profundizó su relación con don Luigi Giussani. Se graduó en 1976 y se especializó en Cirugía General y luego en Cirugía Vascular. 

En 1979 promovió la creación de la cooperativa escolar “La Carovana” y del Centro Cultural “La Collina della Poesia”, ambos referentes para muchos jóvenes. En 1980 se trasladó a la Universidad de Bolonia, donde integró clínica, investigación e enseñanza, colaborando con centros internacionales como Harvard, Chicago y la Universidad de París. En 1999 dirigió un Máster en Colonproctología apoyado por la Unión Europea y varias universidades europeas.

Su enfoque médico, centrado en la persona, marcó profundamente a pacientes y colaboradores. Murió el 26 de mayo de 1999 en un accidente automovilístico. Más de 7000 personas asistieron a su funeral. Su pasión educativa y humana dio origen a la Fundación que lleva su nombre.

La causa de beatificación y canonización se abrió oficialmente en diciembre de 2022 por el arzobispo de Módena‑Nonantola, Mons. Erio Castellucci. La fase diocesana de la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios Enzo Piccinini quedó formalmente clausurada el 22 de febrero de 2025, en la catedral de Módena, presidida por Mons. Erio Castellucci, arzobispo de Modena-Nonantola y obispo de Carpi.


Andrea Aziani (Milán, 16 de enero de 1953 – Perú, 30 de julio de 2008) fue miembro de la Asociación Laical Memores Domini nacida de la experiencia del movimiento Comunión y Liberación. Conoció a Luigi Giussani en 1972, encuentro decisivo que marcó su vida espiritual y educativa.

Durante quince años desarrolló una intensa labor formativa en Italia, caracterizada por su estilo docente exigente, apasionado y profundamente humano. Sus clases de filosofía eran conocidas por provocar preguntas esenciales y por su cercanía personal con los estudiantes, a quienes acompañaba dentro y fuera del aula.

En 1987 partió como misionero a Perú, donde vivió hasta su muerte. Allí se dedicó a la educación, el acompañamiento comunitario y la formación cristiana, convirtiéndose en una referencia para generaciones de jóvenes y adultos.

El 2 de febrero de 2016, la diócesis de Carabayllo (Lima) anunció la apertura oficial de su causa de beatificación, reconociendo la fama de santidad que dejó tras su vida de servicio, entrega y testimonio.


Marcos Pou Gallo (Barcelona, 20 de septiembre de 1991 – 21 de febrero de 2015). Segundo de seis hermanos, pasó parte de su infancia en Los Ángeles antes de regresar a Barcelona, donde estudió en los colegios Montserrat y Abat Oliba Loreto, ambientes marcados por profesores vinculados a Comunión y Liberación, cuya pasión por la vida y la fe influyó decisivamente en él. 

Estudió Ciencias Físicas en la Universidad de Barcelona, graduándose en 2015. Durante esos años vivió una intensa vida universitaria: estudio, deporte, amistades, viajes —incluida una experiencia en Calcuta colaborando con las Misioneras de la Caridad— y un creciente compromiso cristiano. Fue responsable del grupo universitario de CL.

Su vocación sacerdotal maduró lentamente desde 2011, acompañada por su director espiritual, P. José Miguel García. El 11 de febrero de 2015, día de la Virgen de Lourdes, ingresó en el Seminario Conciliar de Barcelona. Diez días después falleció en un accidente de tráfico a los 23 años. El 7 de marzo de 2026, el arzobispo de Milán, Mons. Mario Delpini, abrió oficialmente la causa de beatificación, declarándolo Siervo de Dios.

Marco Gallo nació el 7 de marzo de 1994 en Chiavari, Italia. Hijo de Antonio Gallo y Paola Cevasco, creció junto a sus hermanas Francesca y Verónica. Desde pequeño mostró una gran energía, pasión por el atletismo y amor por la montaña.

Su familia, vinculada al movimiento Comunión y Liberación, lo sostuvo en su camino espiritual. Marco participó activamente en Gioventù Studentesca, donde profundizó en la vida cristiana mediante la lectura del Evangelio, la Eucaristía y la Reconciliación.

Estudió en el liceo científico Don Carlo Gnocchi y más tarde en Monza, donde destacó por su vivacidad, humanidad y fe. Su búsqueda de sentido lo llevó a una relación cada vez más intensa con Cristo, expresada en escritos personales que revelan una madurez espiritual sorprendente para su edad.

El 5 de noviembre de 2011, a los 17 años, murió en un accidente de tráfico camino al instituto. La noche anterior había escrito junto al crucifijo de su habitación: «¿Por qué buscáis entre los muertos a aquel que está vivo? », frase que se convirtió en símbolo de su testimonio. La Arquidiócesis de Milán abrió formalmente la causa de beatificación y canonización de Marco Gallo (1994–2011) el 7 de marzo de 2026, presidida por el arzobispo Mons. Mario Delpini.


Maria Novella Ravaglia Scardovi nació el 8 de febrero de 1949 en San Potito (Lugo di Romagna), en una familia profundamente cristiana. Desde pequeña vivió una fe unida a la caridad, marcada por la influencia de su madre, activa en Acción Católica. La pobreza familiar la obligó a dejar la escuela tras la primaria y comenzar a trabajar.

En 1967 se casó con Giuliano Scardovi y se estableció en Castel Bolognese, donde nacieron sus hijos Paolo, Chiara y Lucia. Tras años de crisis interior y alejamiento de la fe, un encuentro decisivo en 1977 con una joven pareja vinculada a la parroquia la llevó a redescubrir la vida cristiana y a integrarse en el movimiento Comunión y Liberación.

Ese encuentro transformó radicalmente su vida: Novella desarrolló una vocación profunda por la acogida, abriendo su hogar a personas en dificultad y acompañando a familias y jóvenes. Su deseo de acoger se concretó en 1996 con la fundación, junto a su esposo y amigos, de la Casa de Acogida San José y Santa Rita en Castel Bolognese. El 8 de mayo de 1996, apenas dos meses después de inaugurar la casa, murió trágicamente en un accidente de tráfico. Su testimonio de fe encarnada en la vida cotidiana dio origen a Casa Novella, obra que hoy continúa su legado atendiendo a menores, personas con discapacidad y mujeres en situaciones vulnerables.

El 9 de mayo de 2026, se abrió oficialmente la causa de beatificación y canonización de María Novella Scardovi por el obispo de Imola, Mons. Giovanni Mosciatti.



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